jueves, 26 de agosto de 2010

EL ESTUDIO DEL HOMBRE COMO BASE DE LA PEDAGOGÍA

“El pensamiento del maestro tiene un gran efecto entre sus educandos”.

En este ciclo de 14 conferencias pronunciadas en Stuttgart, Alemania, del 21 de agosto al 5 de septiembre de 1919, con motivo de la fundación de la primera escuela Waldorf, Steiner aspira a que su escuela sea algo fuera de lo común y un acto solemne de orden cósmico. El Doctor enfoca así el estudio de su tarea pedagógica como “el nuevo régimen pedagógico del mundo en la quinta época evolutiva postatlanta”.

En este contexto, la misión de la educación espiritualmente concebida parte de concordar el espíritu anímico con el cuerpo biológico. La tarea del educador y también la del que enseña es la afinación mutua de estas dos partes. Todo cuanto se haga en el ser humano a nuestro cargo ha de ser continuación de la actividad realizada por las entidades superiores antes del nacimiento.

Partiendo de la educación prenatal, si la madre antes de dar a luz lleva una vida armónica con lo moral y lo intelectual, los resultados de su continua auto educación se transmitirán por sí solos al niño. En la herencia física el alma espiritual o espíritu anímico se brinda como ofrenda al cuerpo biológico de manera que resulta una unión de alma espíritu.

ESFERA SUPRASENSIBLE
 HOMBRE-ESPÍRITU
 ESPÍRITU DE VIDA
 YO-ESPIRITUAL

Al principio la función que el niño no domina es la de llevar a cabo el cambio entre el sueño y la vigilia. La respiración del niño al inhalar comprime el líquido cefalorraquídeo hacia el cerebro; al expirar lo presiona de vuelta hacia al cuerpo.

En el hombre los más importantes conceptos psicológicos de los hechos son reflejo de la antipatía y simpatía. Por no poder seguir en el mundo espiritual nos hallamos descendidos en el mundo físico. Desplazados en él desarrollamos antipatía con todo lo espiritual, reflejamos la realidad prenatal mediante una antipatía inconsciente. En cambio nos unimos en simpatía con lo que, en forma de realidad volitiva, irradia hacia nuestra existencia postmortem. Antipatía y Simpatía constituyen nuestro sentir, aunque no siempre de forma consciente. De la antipatía nace la memoria, de la simpatía la fantasía creadora.

El gran error que satura toda la psicología, emana de la afirmación siguiente: “contemplamos las cosas, luego hacemos abstracción, para obtener la representación”. No. Por ejemplo una tiza nos produce la sensación de blanco por la aplicación de la voluntad que, pasando por la simpatía y fantasía creadora, se torna imaginación. En cambio si formamos un concepto, este tiene un origen totalmente distinto que nace de la memoria, por abstracción. La voluntad es sentimiento ejecutado. El sentimiento es voluntad retenida.

Lo anímico prenatal actúa sobre el cuerpo humano y crea los nervios a través de antipatía, memoria y concepto. Análogamente, lo que corresponde a querer es simpatía - fantasía creadora - conversión en imagen, que actúa, en cierto modo, desde el hombre hacia fuera.

Hemos de comprender al hombre en su totalidad como ser espiritual, anímico y corporal. Por su parte, la sangre quiere pasar de su condición material a la espiritual, aunque no lo logra, a través de inhalación-expiración.

Del encuentro de nuestras antipatías con las del cosmos nacen nuestras percepciones.

CONOCER
ANTIPATÍA MEMORIA CONCEPTO NERVIO

QUERER
SIMPATÍA FANTASÍA CONVERSIÓN
EN IMAGEN SANGRE


Además entre el pensar y el querer se encuentra el sentir, en ese movimiento simpatía/antipatía. Por otra parte el hombre muere constantemente en el sistema nervioso.

Gracias a la interacción de PENSAMIENTO/PERCEPCIÓN el hombre va conquistando la realidad, esta no está en el derredor ni tampoco en la apariencia, sino que va emergiendo paulatinamente conforme la vamos conquistando, de modo que viene a ser lo último que sale a nuestro encuentro, en el momento de pasar por el portal de la muerte. Por eso el hombre siempre está buscando.

De los sentimientos que palpitan en nuestra alma, tenemos el mismo grado de conocimiento que de los sueños. Durante el sueño estamos dormidos con toda nuestra alma, en tanto que durante la vigilia dormimos tan sólo con nuestra voluntad.

Entre la vida emotiva, la cognición pensante y la voluntad se encuentra el YO. La debida preparación escolar consiste en que dejemos al niño en condiciones de que su sentir pueda fácilmente desligarse del querer, y así, en la edad viril, asociarse con la cognición pensante, quedando a la altura de la vida.

En cuanto a los 12 sentidos, el grupo de la actividad volitiva se reúne con el sentido táctil, el orgánico, el cinestético y el del equilibrio. El segundo grupo de cuatro sentidos: el olfato, el gusto, la vista y el sentido térmico son predominantemente sentidos emotivos. Por último, el sentido del yo ajeno, el intelectivo, el verbal y el auditivo son más bien de índole cognoscitiva.

Para saber cómo la voluntad se manifiesta en las formas corporales externas, se deben estudiar los brazos, piernas, manos pies. En tanto que para saber cómo se manifiesta lo inteligente del mundo, se debe estudiar la cabeza en cuanto al cráneo y se percibirá cómo la mandíbula superior y la inferior así como otras partes del cráneo parecidas a extremidades se insertan en él. El cráneo es una columna vertebral transformada, superada.

En cuanto recorremos el mundo, somos hombres motores; la cabeza tiene la función de sosegar continuamente ese dinamismo del universo. Imaginemos que la intención humana es imitar, mediante nuestras extremidades, el movimiento del mundo, danzando. Toda danza parte de la imitación mediante los movimientos de las extremidades humanas, de los movimientos realizados por los planetas y los demás cuerpos celestes, incluyendo nuestra tierra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario